Como la mugre que me alimenta, crezco a medida que la descomposición conquista el espacio de este vertedero. Repleta de color y mierda, ser la flor más bella que jamás se ha visto.
El estiércol me sustenta, mis raíces no llegan a tocar el suelo, sin embargo derramo mis pétalos allí donde se cuela un trozo de cielo, y acaricio la luz que deja pasar un agujero... Tan pequeño y ha sido descubierto, tan débil lleva la esperanza a estos viejos tallos ya cansados de alzarse entre los cerdos.
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