Soy una Señora, de esas a las que insultan y no lloran. De esas que se mantienen erguidas pese a las miradas, de las que no pasan inadvertidas por su fuerza e indiferencia ante los demás. No me guío por prejuicios, ni pierdo mi valioso tiempo en darle importancia a aquello que considero que no se la debo dar. Soy valiente, porque me es indiferente lo que piensen, aunque les pueda molestar. Porque en mí, la única que manda soy yo y sobre mí, la única reina. Las preocupaciones que yo tenga, son mías y de nadie más, pues no ha nacido hombre que pueda soportar el lánguido peso de la sociedad, como para encima querer arrastrar el mío. No, el bien y el mal no son a mi juicio, dignos de la raza humana. Soy una Señora, porque en mi humildad me distingo de vosotros por no moverme la envidia. Soy Puta en la calle, y Señora en mi casa.
¡Qué fuerte! y ¡Qué prepotencia!
ResponderSuprimir¿Te crees que estás sola en el mundo?
Te puede la boca, utiliza más el cerebro que lo tienes adormilado y dale alas a tu corazón para conocer lo verdaderamente importante.
Pobre niña rica.
Mire usted, si dejo esa bazofia aquí es para que todos (si es que hay alguien interesado en leer lo que tenga que decir usted al respecto, cosa que dudo) puedan ver lo atrevida que es la ignorancia y lo infinita que puede llegar a ser la estupidez humana.
ResponderSuprimirUnicamente demuestra lo que aquí dejo dicho. Léalo atentamente y si se ve capaz de sacar algo en claro que le sea útil, le animo a que intente expresarlo en un comentario más rico de lo que ha sido capaz de escribir hasta ahora.
Mientras existan cosas subdesarrolladas en el mundo, como usted; sí, estoy sola, gracias.
No voy a cargar con el peso de su ignorancia, si no le gusta, espero que sepa salir de aquí por sus propios medios. Si necesita ayuda, no dude en pedirla.