Hoy regreso, no sé hasta cuándo ni por qué. Sin embargo, aquí ahora me quedo. Necesito ese silencio, buscar el impulso que me empuje de la cama y encuentre los zapatos en mis pies. Que me lleven, secuestrada muy lejos de este rapto voluntario en el que me retengo sin quererlo. Sumida sin motivo aparente en un mar angosto de eternidad sobre mi flaca tabla, esquivando las rocas, saltando las olas, evitando los peces muertos que lleva la corriente.Es el momento de nadar y saber a dónde.
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