No me apetece ser libre hoy. No quiero ser quien no soy, ni sentir que me estoy sinitiendo morir, si sé que estoy viviendo. Estoy; traspasada por situaciones y momentos que no dejan lugar a la palabra, sin objetivos inquietos ambiciosos que restan a la rutina. Vacía de pensamiento y alma, rezagados al tiempo de cada día, a la inanimación imposible de ser. Repaso los instantes de esos minutos carentes de intensidad que me proporciono, similiar al oxígeno que consumo. Me encierro en la solitaria compañía del agua que fluye del grifo de mis entrañas, déjandola correr tranquila por mi cara, doy así inicio al reciclaje de mi microclima particular. Mis vasos son del azul del cielo que sobre mí recae, mis ojos de la tierra que piso, y mi boca del corazón que beso, ya partido.
Marcho para no volver sin moverme de mi sitio,y lo busco sin saber cuál es, tras ver la luz al final de la penumbra de este pasillo… profundamente: se odia avanzar resignado los peldaños de la vida.
Por eso, calma amigo mío, y hagamos una pausa en el camino triste original al que vamos, y del que venimos; presta tus ojos al vendedor ambulante de caricias, regala el silencio a tus sentidos, roba la experiencia que extrañamos y compártela conmigo. Te estaré escuchando aunque ya esté demasiado lejos para oirte.
Que bonito :O
ResponderSuprimirEn serio, escribes de maravilla. :)