miércoles 2 de diciembre de 2009
Climax
Bajo lentamente los párpados, mientras aspiro una bocanada del humo espeso del cigarro amarillento que pende de mis dedos por la borda. Una neblina clara se extiende ante mí, tomando sus formas poco a poco, el paisaje de la estancia. Se desprende un velo invisible de mi cuerpo, descubriéndose la piel de sus irradiaciones que como ondas atraen más cerca tu aliento, destructor del silencio. Siento el frío vaho posándose sobre los pétalos más tiernos, fosforescente mi alma henchida, erizado el vello. Estoy mojada y la boca seca, me sabe dulce y agria, espesa… a sexo.
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Que maravilla!!!, me sabe a poco, relato corto, pero de verdad
ResponderSuprimirGracias, pero lo breve si bueno...
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