miércoles, 2 de diciembre de 2009

Amistad

Estamos los que somos y somos los que estamos. Creo que muy poca gente puede llegar a entender y albergar sentimiento tan complejo. Más allá de lo físico, más allá del bien o el mal, de lo conveniente o correcto, de los ojos del resto. Amor en estado puro, altruísta, sincero... del que duele y hace sentir vivo a la vez. Esa locura pasajera repleta de ilusión y ceguera, que hace arriesgar a uno mismo a manos abiertas, depositando la esperanza que perdiste y ahora recuperas, en distintos corazones. Estoy enamorada de mis amigos. Mañana evolucionará y puede que algunos se queden, otros se pierdan en el camino, y otros se irán; pero restará ese cariño de alguien que supo ser trascendental en mí, en lo que soy. Hoy por hoy, mi vida se resume a sus pequeños latidos... Un lazo más fuerte que la sangre.
Sois mi familia.

10 ideas:

  1. ¿Un lazo más fuerte que la sangre?
    ¿Qué lazo es ese que es más fuerte que la sangre?
    Será sangre no conocida.
    No hay lazo más fuerte que el de la sangre que bebes, que paladeas, por agria que te resulte.

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  2. Más fuerte que la sangre son los impulsos que la bombean, aquello que convulsiona ese músculo llamado corazón sin el cual, la sangre se convierte en un mero fluido químico

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  3. Absurda tu respuesta. Quizás no hayas vivido lo suficiente y eso te haga para pensar así. Tu lenguaje suena muy poético, pero es demasiado imaginativo. Aterriza y comprobarás lo realmente verdadero.

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  4. Lo realmente rídiculo es que si tan absurdo le parece siga interesándose por ello.
    Aplique un tanto de coherencia a su lenguaje que no trata más que de refutar mis argumentos, tan válidos sin duda como los suyos.
    Quizás sea usted, quien carezca de la capacidad suficiente como para adaptar estas meras palabras a su experiencia personal.
    Pero si no le agrada a usted en particular la lectura fruto de mi productiva imaginación, creo que tiene variedad de ocupaciones donde elegir para invertir su tiempo.

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  5. Ocupo mi tiempo en lo que creo oportuno y tú no eres nadie para decirme lo que tengo que hacer. Esto lo has hecho público tú, y si no te gusta lo siento. No puedes imperdirme el acceso. Tu productiva imaginación la has sobrepasado, es que ¿no tienes familia o eres un engendro invitro?. De nuevo te digo ¡aterriza!, es lo que más necesitas, guapa. Cuanto antes lo hagas, menores serán los daños.

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  6. Nadie le ha impuesto nada, y pensé que ya que es tan dado a prestar sus consejos sabría apreciar este otro. Pero perdone mi exceso de confianza, si bien es cierto que yo aún conservo el tratamiento de cortesía.
    Me gusta hacer público lo que publico, no lo sienta.
    Una vez más trataré de sacarle del error en el que parece ser que, oportunamente, vive y le informaré de que estoy en todo mi poder y derecho de moderar sus comentarios y restringir el acceso, cuando me venga en gana. Y si ya no lo he hecho es porque le doy menos importancia, de la que usted les da a mis poéticas palabras.
    Reitero: Preocúpese por su falta de identidad primero y luego si me apetece le cuento la historia de la madre que me parió.
    PD: Gracias por lo de guapa, mens sana in corpore sano

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  7. Ayer te hice un comentario y no lo has aceptado. Te hablaba de la sangre y el corazón. Se ve que somos dos anónimos, pero dado el cariz que toma esta 'conversación' me despido deseándote lo mejor. Saludos cordiales.

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  8. Publicar es hacer públicos tus relatos y tus comentarios. Puedes restringir el acceso a las opiniones, pero en realidad, no te queda más remedio que leerlas.
    No sé en qué te he ofendido. ¿Quizás en que no estoy de acuedo en tu radicalismo?. No sé que edad tienes, pero entiendo que te falta experiencia suficiente para valorar lo realmente importante. El tiempo te hará ver lo que parece ser todavía desconoces.
    PD: Lo de guapa era una simple expresión. Tampoco es tan importante lo que se ve. "Mens sana in corpore sano", no es lo que delatan tus relatos.

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  9. No me ha llegado lo aseguro. ¿Si fuera tan amable de intentar hacer una reconstrucción, por favor? Muchas Gracias, pese a la falta de identidad tan extendida últimamente

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  10. Aclaro: Me ofende su falta de respeto hacia mi trabajo en primer lugar. Su falta de humildad... "casa ajena suele criticar quien la suya no puede arreglar". Su derecho autoimpuesto a emitir juicios de valor indiscriminadamente.
    Su prepotencia, al afirmar tener la exclusiva fórmula para hacer del mundo un sitio mejor, preocúpese ―y permítame en este punto, aconsejarle yo― de vivir su vida que ya debería de serle suficiente.
    La forma en la que subestima, partiendo de un prejuicio hacia mi persona subjetivo, lo que yo considero o no valioso para mí, a lo que adjudico o no, la importancia que me parece oportuna.
    El modo en el que enaltece su experiencia ―pero entiendo, que le falta la juventud suficiente― frente a la mía, de la cual (visto del tiempo libre del que dispone) probablemente le sería muy constructivo ser partícipe.

    Nunca se acostará, querido/a, sin algo nuevo haber aprendido; deje de hurgar tan exhaustivamente en su ombligo y permítase sorprenderse. Quizá sea la solución a su delatora demencia maníaco persecutoria, ya que la `ofensa´ como todo lo que intenta leer, vuelve a ser una macroproposición suya.
    Añado: Baje de las alturas y cíñase a los aspectos literarios de lo que nos concierne, o me veré obligada a hacer lo que me salga del coño sin mayor consideración, no colme mi paciencia y váyase con su psicología de quiosco a que le aguante la familia que presumo que tendrá.

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